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Archive for 18 noviembre 2007

más sobre el almendro

vengo llegando a casita, a cuernavaca, justo a la mitad de este puente del 20 de noviembre, día en que se celebra la revolución mexicana. tarde calientita, cielo azul (el cielo de méxico era gris y estaba un poco más fresco que aquí), yo bajando bultos diversos del coche y entonces, miro hacia arriba. a las ramas del almendro. y veo que ya casi acabó de tirar sus hojas secas pero, lejos de que sus ramas estén pelonas, casi todas tienen hojas verdes, sanas, contentas.  me temo que en lo que estaba yo distraida, las dos semanas pasadas, terminó el otoño, pasó el invierno, empezó la primavera y ya va bastante avanzada y yo ni me enteré….

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almendro desubicado

Siendo Cuernavaca la ciudad de la eterna primavera, ningún árbol parece estar enterado de la posibilidad de que sea otoño, y de lo que eso signifique en términos arbolescos. Es decir, en muchas partes del mundo, el que sea otoño significa que los árboles, genéticamente, entienden que llegó el momento de que sus hojas cambien de color, se pongan rojas o naranjas o amarillas o distintos tonos de café, y luego, cuando ya hayan acabado de estar aquí, se caigan. El árbol se va quedando pelón, las ramas se quedan sin hojas un rato, y en la primavera vuelven a salir retoños, hojitas, hojas, hojotas, flores, frutos, semillas, etc.

Pues bien, resulta que aquí el único árbol que parece haber recibido el mensaje del otoño es el almendro a la entrada de mi casa. Tira frutos, maduros y verdes, por igual. Las hojas ya están rojas y van poniéndose color café. Caen y caen hojas. Viene el individuo ese llamado jardinero y las recoge. Unas horas la entrada se ve barrida y decente. Luego, al rato, más hojas. Cinco días después, un mundo de hojas. El almendro se cree que está en otoño europeo. Un tantito desubicado, el pobre.  Si no me doliera así la pierna, saldría a barrer yo las hojas. Ni modo, algún día, en algún futuro a mediano plazo porque tiene muchísimas hojas, terminará este periodo y la entrada a mi casa volverá a estar limpia. Espero.

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naranjas pintadas

se pasó casi un mes y yo no logré escribir nada. hoy que intenté meterme a mi blog, ya no me acordaba de la contraseña. ni la más remota idea. tuve que solicitar una nueva, y me dieron una de esas llenas de numeritos y garabatitos. si no me acordaba de la mía, ¡en chino está que me vuelva a acordar de esta!!

dos semanas varada en méxico con ciática y mal de un tendón. y, ya para rematar, el talón de ese mismo lado, el izquierdo. octubre fue una joya, no cabe duda. terapia laser, calor, masaje al tendón (lo que más ayudó), meter la pata en agua caliente, calmantes fuertes, relajantes musculares y, ahora, una lámpara de luz infrarroja, unos electrodos que dan toquecitos eléctricos para estimular a los nervios y al tendón y a todo aquello que esté medio dormido allí dentro y una máquina sobre la cual subo los pies y que me da un extraño masaje oscilatorio que me hace sentir como dentro de una licuadora. pero supongo que algo me relajó porque sí me siento un poco mejor. la prueba será mañana, a ver si me puedo mover o sólo arrastrar. esta vez le huí a la acupuntura, que bien sé que alivia en estos casos, porque el dolor de las agujas últimamente me resulta demasiado. van dos acupunturistas que me miran medio feo por los alaridos que doy. mejor me alejo.

el otro día pasé por un súper a hacer la compra, sobre todo de fruta. oh sorpresa, las naranjas eran del anaranjado más anti-naranja posible. hay varias frutas de ese tono, y ahí sí se lo cree uno. pero, ¿naranjas de un anaranjado semi rojizo?? se lo creería a una toronja, hasta a una mandarina. aquí sólo hay una explicación posible, que encima me parece la más tonta. naranjas pintadas. maquilladas. disfrazadas. el cliente que va a por naranjas, las va a comprar pese al color que sean. ya se sabe que no todo el año tienen que ser anaranjadas o amarillas. igual que uno no todo el año está tostado por el sol. se queda uno preguntándose si la codicia es sólo del vendedor o si viene de más atrás, del distribuidor o incluso del productor.

 había otras cosas raras en ese súper, ahora que lo pienso. berenjenas blancas, del estado de puebla. romicia, que es un algo entre coliflor y brócoli pero verde claro y con unas formas de lo más caprichosas, como templos del sureste asiático. es una de esas cosas, junto con las berenjenas, que creo que esperaré a comer en casa de algún valiente que se atreva a comprarlas, averiguarles y prepararlas. una vez decidiendo si son comestibles o no, o viendo si me salen esas curiosísimas formas sobre el cuerpo o no, veré si las compro y las preparo. algún día les podré contar algo más sobre el tema.

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